EL
LOBO Y EL HOMBRE
Cuento N° 72
Cuentos de los hermanos
Grimm
Un día la zorra
ponderaba al lobo la fuerza del hombre: no había animal que le resistiera, y
todos habían de valerse de la astucia para guardarse de él. Respondióle el
lobo:
- Como tenga ocasión de
encontrarme con un hombre, ¡vaya si arremeteré contra él!
- Puedo ayudarte a
encontrarlo -dijo la zorra-; ven mañana de madrugada, y te mostraré uno.
Presentóse el lobo
temprano, y la zorra lo condujo al camino que todos los días seguía el cazador.
Primeramente, pasó un soldado licenciado, ya muy viejo.
- ¿Es eso un hombre?
-preguntó el lobo.
- No -respondió la
zorra-, lo ha sido.
Acercóse después un
muchacho, que iba a la escuela.
- ¿Es eso un hombre?
- No, lo será un día.
Finalmente, llegó el
cazador, la escopeta de dos cañones al hombro y el cuchillo de monte al cinto.
Dijo la zorra al lobo.
- ¿Ves? ¡Eso es un
hombre! Tú, atácalo si quieres, pero, lo que es yo, voy a ocultarme en mi
madriguera.
Precipitóse el lobo
contra el hombre. El cazador, al verlo, dijo:
- ¡lástima que no lleve
la escopeta cargada con balas! -y, apuntándole, disparóle una perdigonada en la
cara. El lobo arrugó intensamente el hocico, pero, sin asustarse, siguió derecho
al adversario, el cual le disparó la segunda carga. Reprimiendo su dolor, el
animal se arrojó contra el hombre, y entonces éste, desenvainando su reluciente
cuchillo de monte, le asestó tres o cuatro cuchilladas, tales, que el lobo
salió a escape, sangrando y aullando, y fue a encontrar a la zorra.
- Bien, hermano lobo
-le dijo ésta-, ¿qué tal ha ido con el hombre?
- ¡Ay! -respondió el
lobo-, ¡yo no me imaginaba así la fuerza del hombre!
Primero cogió un palo
que llevaba al hombro, sopló en él y me echó algo en la cara que me produjo un
terrible escozor; luego volvió a soplar en el mismo bastón, y me pareció
recibir en el hocico una descarga de rayos y granizo; y cuando ya estaba junto
a él, se sacó del cuerpo una brillante costilla, y me produjo con ella tantas
heridas, que por poco me quedo muerto sobre el terreno.
- ¡Ya estás viendo lo
jactancioso que eres! -díjole la zorra-. Echas el hacha tan lejos, que luego no
puedes ir a buscarla.




Hi, alguien?, alguien un comentario
ResponderEliminar